Ataque de los alemanes a los barcos mexicanos.
El
día 13 de mayo de 1942, un submarino alemán torpedeó y hundió al petrolero
mexicano “Potrero del Llano”, a pesar de que éste navegaba sobre aguas
internacionales y había sido plenamente identificado. El ataque arrojó un saldo
de catorce víctimas, entre jefes, oficiales y marinería que tripulaban dicha
embarcación.
El
Gobierno Mexicano envió una enérgica protesta ante este ataque consumado a
mansalva, puesto que se había violado el derecho internacional y las reglas
relativas a la acción de los submarinos con respecto a los buques mercantes en
tiempos de guerra.
Los
gobiernos de Alemania, Italia y Japón se negaron a recibir la protesta que
elevaba el gobierno mexicano; hasta ese momento México se había mantenido al
margen de los acontecimientos, tratando de proteger su soberanía, pero el
artero ataque al petrolero mexicano lo obligaría a romper su neutralidad y días
más tarde declararía el estado de guerra en contra de las potencias del Eje.
Al día siguiente, la noticia estremeció al país. Los periódicos
capitalinos y regionales recogieron con puntual atención el hecho que cambiaría
la aparente neutralidad de México en el escenario de la II guerra mundial.
El gobierno mexicano, encabezado por el general Manuel Ávila
Camacho, reaccionó de inmediato. Envió una enérgica protesta a las naciones del
Eje (Berlín-Roma-Tokio) a través de la diplomacia sueca, pues semanas antes
había roto relaciones con esos países. El ultimátum exigía que se reparara la
agresión y de no hacerlo, se tomarían las acciones pertinentes. El plazo fue el
21 de ese mismo mayo.
Un antecedente del episodio fue el ataque de la Armada Imperial
Japonesa a Pearl Harbor, base naval del Ejército de Estados Unidos el 7 de
diciembre de 1941. Dos días después México suspendió relaciones diplomáticas con
Japón y el siguiente 11 de diciembre hizo lo mismo con los gobiernos de Italia
y Alemania. Desde entonces, el gobierno mexicano se vio presionado por Estados
Unidos que se preparaba para la defensa del flanco poniente de su territorio y
veía que el territorio mexicano era susceptible de anidar la quinta columna
nazi-fascista.
Los sucesos se desencadenaron: el 10 de diciembre Ávila Camacho
acuerda la creación de la Región Militar del Pacífico, bajo un único mando las
zonas militares y navales ubicadas en el litoral mexicano del Océano Pacífico.
Para corroborar la posición del Estado mexicano, el presidente
Ávila Camacho dirige un mensaje a la nación donde expone los cambios de la
política exterior, dada la coyuntura internacional: “la contribución mexicana
se daría en el terreno económico; la batalla en el frente de la producción”.
Ese 1942 fue declarado El Año del Esfuerzo.
Desde marzo de 1942 los nazis habían advertido a las
embarcaciones de bandera mexicana que cesaran el envío de petróleo mexicano a
Estados Unidos, bajo la falsa premisa de que México era neutral. Además, los
buques que utilizaba México para comerciar petróleo habían sido incautados a
los alemanes una vez iniciadas las hostilidades.
Así que con el hundimiento del Potero del Llano aparecía una
situación inédita en el equilibro de las fuerzas políticas y sociales, tanto en
el interior del país como hacia el plano internacional. Por un lado, se
advertía la presión estadounidense para buscar aliados en su proyecto armado e,
internamente, una opinión pública que mostraba serias reservas a involucrarse
en la aventura bélica.
La respuesta al ultimátum mexicano que tenía como plazo el 21 de
mayo, fue otro ataque submarino. Esta vez se trató de la Faja de Oro, buque
petrolero que corrió la misma suerte que el anterior.
Por
la tarde se reunió el presidente con su gabinete, continúa Torres, para
discutir la posición que debería asumir el país. La postura presidencial era en
favor de declarar la guerra. “A las diez de la noche se dio a conocer la decisión:
se pedía a la Comisión Permanente que citara a sesiones extraordinarias al
congreso de la Unión para que dicte las leyes correspondientes que faculten al
Primer Magistrado de la Nación para hacer la declaratoria de que existe un
estado de guerra de México con los países del Eje…”.



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